El proceso para definir el futuro de la tarifa del transporte público en Quito entra en una etapa decisiva.
La propuesta de ordenanza que plantea un incremento del pasaje urbano se encuentra en la fase final de análisis dentro de la Comisión de Movilidad del Concejo Metropolitano y podría ser conocida en primer debate durante los próximos días, luego de varias semanas de mesas técnicas entre autoridades municipales, transportistas y representantes de distintos sectores de la ciudadanía.
Actualmente, la Comisión de Movilidad trabaja en la elaboración del informe que será presentado ante el pleno del Concejo. Según explicó su presidente, el concejal Diego Garrido, ya se revisaron las observaciones formuladas por varios ediles y ahora se analizan los aportes realizados por representantes ciudadanos, académicos, dirigentes barriales y estudiantiles, quienes participan activamente en la construcción del proyecto de ordenanza. En total, son 18 representantes de diferentes sectores los que intervienen en esta fase del proceso.
Por su parte, el representante de los transportistas, Jorge Yánez, manifestó que las mesas de trabajo han permitido avanzar en acuerdos importantes y aseguró que el texto de la ordenanza continúa perfeccionándose. Indicó que el proyecto "va puliéndose" y que el objetivo es contar con un documento técnicamente sólido antes de llegar al primer debate en el Concejo Metropolitano.
Uno de los principales cambios que contempla la propuesta es la transformación del modelo de operación del transporte público. La iniciativa plantea implementar un sistema integrado de recaudo y un esquema de pago por kilómetros recorridos, reemplazando el modelo actual, en el que los ingresos dependen del número de pasajeros transportados. Con este mecanismo se busca reducir la competencia entre unidades por captar usuarios y mejorar la organización del servicio en toda la ciudad.
La modernización tecnológica constituye otro de los ejes fundamentales de la reforma. El proyecto contempla herramientas que permitirán monitorear en tiempo real la ubicación de las unidades, los tiempos de llegada, la velocidad de circulación y el cumplimiento de frecuencias establecidas. Estas plataformas facilitarán un mayor control por parte de las autoridades y brindarán información más precisa a los usuarios sobre el funcionamiento del sistema de transporte.
En materia de seguridad vial, la propuesta incorpora inspecciones mecánicas periódicas para verificar el estado de las unidades, así como procesos permanentes de capacitación para los conductores. Las autoridades municipales sostienen que estas medidas buscan reducir los accidentes de tránsito y elevar los estándares de calidad del servicio que reciben diariamente miles de quiteños.
El proyecto también forma parte del acuerdo alcanzado entre el Municipio de Quito y los transportistas para mantener la tarifa actual de 35 centavos durante todo el 2026. De aprobarse la ordenanza, el pasaje urbano aumentaría a 40 centavos a partir del 1 de enero de 2027, siempre dentro del nuevo modelo de operación y con la aplicación de los cambios contemplados en la reforma.
Además del incremento tarifario, la propuesta establece un programa de compensaciones económicas para los propietarios de buses urbanos. El Municipio prevé destinar más de 23 millones de dólares para apoyar la modernización del sistema, con incentivos de hasta 8 000 dólares por unidad, siempre que los operadores cumplan con las condiciones técnicas y administrativas establecidas en la futura ordenanza.
Una vez que el proyecto sea tratado en primer debate, los concejales presentarán nuevas observaciones y sugerencias antes de que el texto pase a un segundo y definitivo debate, instancia en la que se decidirá si la nueva normativa es aprobada. La decisión será clave para el futuro del transporte público en Quito, ya que definirá tanto la tarifa que pagarán los usuarios como las obligaciones que deberán cumplir las operadoras para mejorar la calidad del servicio.


















