La preocupación ciudadana crece en Rumiñahui. Robos, asaltos y denuncias de presuntas extorsiones a emprendedores se han convertido en temas recurrentes entre comerciantes y moradores del cantón.
En sectores de Sangolquí, varios negocios optan por cerrar temprano. Pasadas las 19h00, el movimiento comercial disminuye y muchos emprendedores prefieren volver a casa por temor a ser víctimas de la delincuencia.
A esto se suma el reclamo ciudadano por el estado de algunas UPC, que permanecen cerradas, con maleza, en malas condiciones y sin presencia policial permanente. Moradores cuestionan cómo se puede hablar de seguridad si los puntos destinados para atención y vigilancia se encuentran abandonados o sin personal suficiente.
Aunque el Gobierno local de Fabián Iza ha entregado varias camionetas para fortalecer el patrullaje, la ciudadanía pregunta de qué sirve contar con vehículos si no existen suficientes policías para recorrer los barrios, atender emergencias y permanecer en territorio. También se cuestiona que el personal policial sea limitado en Rumiñahui, mientras en otros cantones cercanos existiría mayor presencia operativa.
El pedido es claro: más coordinación, más control, más presencia policial y respuestas concretas de las autoridades competentes, concejales y gobierno local.
Rumiñahui no puede acostumbrarse al miedo. La seguridad debe ser una prioridad urgente, porque detrás de cada local que cierra temprano hay familias, empleo, economía y esfuerzo diario.
Es momento de alzar la voz con responsabilidad. Rumiñahui necesita soluciones, no silencio.
Editorial: Elisa Guallasamin


















