En política, el voto no es un trámite: es un acto de responsabilidad frente a la ciudadanía. Por eso, cuando se discute un tema tan sensible como la valoración de predios, no basta con presentar documentos, cuadros o fórmulas: se necesita garantizar justicia, transparencia y soluciones reales.
En este escenario, el voto en blanco expresado por el Concejal Puma no es indecisión ni evasión. Es una postura política clara: no se puede legitimar con un “sí” una propuesta que no corrige el problema de fondo. Tanto la propuesta del Ejecutivo como el informe técnico presentado no ofrecían garantías suficientes para proteger a las familias frente a incrementos desproporcionados, ni dejaban mecanismos claros y efectivos para corregir distorsiones, revisar casos y asegurar equidad.
Y aquí hay un punto que no se puede maquillar: al cantón lo están empujando a un bloqueo legislativo. Cuando se insiste en forzar votaciones con documentos incompletos, sin consensos y sin blindajes para la ciudadanía, se paraliza la capacidad del Municipio para avanzar en soluciones, se enciende el conflicto social y se desgasta la institucionalidad.
Rumiñahui no puede convertirse en rehén de posiciones cerradas, ni del apuro político, ni de narrativas que buscan imponer “sí o sí” una decisión sin garantías. El resultado de ese bloqueo no lo pagan los discursos: lo paga la gente, porque se frena la gestión y se profundiza la desconfianza.
Un voto responsable es el que piensa en la gente, no en la presión del momento. Porque lo fácil sería aprobar para cumplir agenda, “pasar la sesión” o evitar ruido en redes. Lo correcto, cuando no hay certezas ni respaldo social, es exigir ajustes serios, reglas claras y una propuesta que no castigue al ciudadano.
El voto en blanco, en este contexto, es un mensaje directo: “así no”.
No se vota para quedar bien. Se vota para responderle a la ciudadanía.
Hoy más que nunca, Rumiñahui necesita decisiones públicas con base técnica, pero también con sentido de justicia: límites ante aumentos injustificados, explicaciones claras sobre los criterios aplicados y rutas reales de revisión para quienes se sientan afectados.
Que quede claro: aquí no se trata de bandos legislativos, ni de shows. Se trata de lo esencial: si no hay garantías para la gente, no puede haber respaldo político, expresó Rubén Puma, Concejal de Rumiñahui.


















